Un tarotista está para interpretar las cartas, salga lo que salga, no para regalar los oídos. Se debe explicar la predicción amablemente para que la persona no se asuste ni estalle en llanto. Pero en esto hay culpa en el cliente (no preguntes si no quieres saber) y en muchos tarotistas profesionales que son muy cortos de miras y solo quieren la satisfacción inmediata del consultante aunque sea a costa de mentir e inventar. Tú has sido profesional y los clientes problemáticos no deben interesarte. La relación del consultante con su tarotista debe estar basada en el respeto y en la confianza, si no pierden ambas partes.
Gente maleducada
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