(05-03-2026, 02:20 AM)Filuca escribió: Buenas noches, escribo un poco con el fin de desahogarme y otro poco buscando un ápice de luz y de todavía no acabar de perder la confianza total en el ser humano.
Después de muchos años consultando, he entrado en una crisis de “fe” acerca la videncia y el tarot. A lo largo de estos años diferentes “profesionales” me han dado frases vagas, fruto (en mi opinión), de una lectura en frío. Empiezo a pensar que existen frases generales que pueden cuadrar en un alto porcentaje de consultantes (en el amor te veo que viene una persona con uniforme, tienes que cerrar una etapa del pasado para que se acerque una nueva persona, en el amor lo has pasado muy mal, vas a conocer a alguien en el trabajo/a través de redes sociales,
el año que viene te aparece alguien (así cada año que pasa) al final creo que son simples frases en los que todos podemos vernos reflejados y que pueden cuadrar con probabilidad en la vida de una persona.
A lo largo de estos años me he ido desencantando de este mundo, me he topado con gente sin escrúpulos y ya no sé qué creer acerca de esto. ¿Realmente existe la videncia? ¿Realmente alguien tiene la capacidad de ver y decirte con exactitud cosas que sí van a suceder) sin obviedades ni frases generalistas…
Busco una lucecita antes de cerrar el telón para siempre y creer que realmente he perdido tiempo, dinero y energía en todo esto.
Gracias por leerme.
Hola, Filuca. Déjame expresar un par de ideas.
Primero de todo, tener crisis de fe es normal y positivo. Cualquier matiz de dolor es un síntoma de que algo falla, y si hay una crisis de fe muy grande es porque antes ha habido una devoción igual de desmedida. Igual que las emociones necesitan un mínimo de control para evitar ser dominados por ellas, con la espiritualidad ocurre lo mismo, y siempre hace falta cierto grado de autocrítica y análisis: ver que muchas veces esa videncia es poco más que psicología introspectiva, la necesidad de escuchar algo que sabíamos de antemano por parte de una entidad superior (y tener así esa especie de confirmación o aceptación divina), la lectura vaga o ambigua de la mano con la incapacidad innata de la videncia de predecir o acotar fechas, etc.
Partiendo de esta idea, no creo que por ver lo que hay detrás del telón deje de ser menos auténtico. Es posible que si vemos descartes o bocetos de la Capilla Sixtina se nos caiga un poco el mito, pero el resultado deja de ser incuestionable. Con la videncia pasa un poco lo mismo: es a través de esos recovecos de psicología, lógica y ambigüidad donde se cuela la magia de la casualidad y la coincidencia. Personalmente son los detalles en torno a las cartas o runas que salen, cómo coinciden unas con otras con otras particularidades (cómo coincide una imagen de una carta con algo que la persona vio el día antes, o que verá un día después y recordará la pregunta...), cómo algunas hacen referencia a otros capítulos de nuestra vida para que reflexionemos sobre ellos, etc.
Hablando en frío para terminar, ¿creo que hay estafadores, fraudes y videntes de postureo o con la luz interior apagada? Lo creo. Pero tanto nuestra intuición como nuestra mente nos advierten de esos fenotipos. Creo, sin embargo, que ambos aspectos de la vida y la videncia (lógica e intuición) pueden convivir igual que la casualidad con la causalidad.
Mucho ánimo, y recuerda que las consultorías de videncia estimulan el cerebro en una medida bastante similar a la de muchas sustancias adictivas, así que recurre a esas prácticas con cautela y para cosas realmente sinceras e importantes. ¡Un abrazo!
No me importa sentir que voy sin rumbo porque en este mar no me pierdo.
