Es totalmente comprensible lo que sientes. Lo que estás experimentando es el famoso "vacío del opositor". Has estado años rindiendo a un nivel de exigencia brutal, sacrificando tu vida personal y económica, y ahora que frenas de golpe tu mente entra en shock. Es lógico que te sientas aburrida y hasta culpable por no ser "productiva", porque tu cerebro estaba programado para la pura supervivencia.
Pero yo creo que no debes volver a coger el temario el mes que viene.
Es bueno aprender a no hacer nada, ese aburrimiento es el síndrome de abstinencia de tu antigua rutina. Has logrado algo dificilísimo donde muchísimos otros abandonan. Piensa que este aburrimiento es, en realidad, el lujo de la libertad que tanto te ha costado ganar. Tienes el resto de tu vida para trabajar, permítete asimilar tu éxito y disfrutar de la calma sin boicotearte.
El mejor momento está por llegar, piénsalo bien, tienes tu futuro laboral asegurado, independencia total y el poder absoluto de elegir dónde quieres empezar de cero. Esa es la verdadera recompensa de tu sacrificio. Usa esa energía que te sobra para ilusionarte diseñando tu nueva vida, que es un proyecto mucho más motivador.
Tu análisis de las ciudades es súper pragmático. Descartando Canarias por depender del avión (y además hace muchísimo calor) y Valencia por la cal del agua, y buscando costa con ambiente internacional, las mejores opciones son Andalucía o el Levante. Málaga, por ejemplo, tiene un ambiente extranjero ideal donde la gente va a lo suyo, pero los precios para comprar una casa sola están por las nubes. Sin embargo, Alicante capital tiene muchísimo turismo europeo (que encaja más con la mentalidad que buscas), tienes el AVE para moverte por la península y el mercado inmobiliario es mucho más realista para comprarte algo con tu nómina sin vivir agobiada. Buscar casas por Idealista en esas zonas seguro que te entretiene muchísimo más que volver a los libros.
Editado por Cavallero 09-07-2026, 20:55
De nada te hagas esclavo
ni aun de tu felicidad
pues no hay mayor desventura
que perder la libertad