



Con la combinación de El Carro, El Juicio, el Dos de Bastos, la Sota de Espadas, la Reina de Copas y la Emperatriz, lo que aparece no es un camino hacia la reconciliación, sino un proceso de avance personal que te lleva lejos de tu pasado. El Carro muestra movimiento, impulso, la necesidad de seguir adelante incluso cuando una parte de ti mira hacia atrás. El Juicio, que aparece antes del Dos de Bastos, indica que ya ha habido una toma de conciencia importante: una especie de “despertar” que te hace ver la relación desde otro ángulo. Y justo después, el Dos de Bastos muestra la duda, la falta de acción hacia el reencuentro, la sensación de que no hay un verdadero impulso por parte de tu ex para volver a unir caminos.
La Sota de Espadas señala pensamientos recurrentes, recuerdos que vuelven, la mente que repasa lo vivido una y otra vez. Pero esta carta también te advierte de que, si te quedas demasiado tiempo en ese lugar mental, puedes prolongar un dolor que ya no te corresponde sostener. La Reina de Copas te invita a reconectar contigo misma, a cuidar tu mundo emocional, a permitirte sentir sin quedarte atrapada en lo que ya no está.
Y la Emperatriz cierra la tirada con una imagen muy simbólica: en muchas barajas aparece embarazada, no para hablar de un embarazo literal, sino de un proceso interno que se gesta en soledad. Es el nacimiento de una nueva versión de ti, una etapa en la que aprendes a caminar sola, a construir desde tu propio centro, a dejar que las cosas crezcan a su ritmo sin forzarlas.
Por eso, aunque me gustaría darte un mensaje más optimista en términos de reconciliación, las cartas no muestran un regreso. Muestran un camino tuyo, propio, que se abre paso poco a poco. Un proceso largo, sí, pero fértil. Algo dentro de ti está empezando a formarse, a fortalecerse, a tomar forma. Y ese algo no depende de tu ex, sino de ti.
Si quieres, puedo ayudarte a explorar qué es exactamente lo que está “gestándose” en ti según esta tirada y cómo acompañar ese proceso de la mejor manera.