El hilo tiene tiempo ya… pero como se ha subido voy a aportar mi visión por si a alguien le puede servir para aclarar algo.
Aquí el problema es más sencillo de lo que parece, y todo se basa en dos cosas.
La primera, las expectativas del consultante, y la segunda, las promesas de predecirte el futuro con total precisión. Yo he visto cosas muy raras en este mundillo que atufan a cuento chino.
No culpo para nada al consultante, que se cree, o se quiere creer, lo que le venden. Además de, que insisto, no se debe mezclar videncia con cartomancia. NO tiene nada que ver.
Por suerte o por desgracia el futuro no se puede predecir con precisión quirúrgica. Porque por mucho que muchos se empeñen, ese futuro depende mucho de nuestros actos y de los de las personas con los que interactuamos en determinados momentos. Y lo que los demás hagan, piensen o sientan, está fuera de nuestro control, puesto que nadie ni nada puede controlar su voluntad ni sus sentimientos. Ni siquiera nosotros mismos sabemos si cambiaremos de opinión, sentimientos, vocación o aspiraciones en el futuro.
Hace poco intervine en otro tema comentando lo mismo. Verdaderas ciencias que usan métodos científicos para hacer predicciones pueden fallar, porque siempre hay un margen de incertidumbre. A la cartomancia, que, REALMENTE, es una práctica basada en el estudio y la experiencia, no se le puede exigir más. Es cierto, MUY cierto, que funciona, pero hay que reconocer también sus limitaciones. NO EXISTEN PREDICCIONES INFALIBLES.
Hay que ser menos cien por cien certero, y más cien por cien HONRADO Y SINCERO. Ya depende de si el consultante quiere comprar y pagar por humo o no. Es su decisión.
Sobre los temas del destino, que parece que por estar supuestamente escrito, ya damos por hecho que podemos predecirlo con total seguridad, también tengo mis dudas. Porque sinceramente creo que son muy pocas cosas en esta vida las que están sujetas a esa fatalidad. Y ya lo reduje al absurdo en otro hilo, porque aceptar el destino es negar nuestra libertad, nuestra autonomía y el sentido y valor de nuestra existencia.
El tarot funciona como herramienta predictiva, y doy fe de ello porque a mi me han pasado cosas, desagradables, que he visto reflejadas en las cartas, razón por la cual dejé de hacerme autolecturas. Y ni quiero que me las hagan otras personas. Pero también tiene, y esto es fundamental, una carga filosófica importante que contiene grandes lecciones de vida.
Pongamos como ejemplo la carta de la Torre, que creo que es la más apropiada para el tema que se está debatiendo del destino y del libre albedrio… libre albedrío… ahora mal llamado con ese nombre que parece decir mucho pero no dice nada, o sea, energías… y voy a hacer un inciso aquí, para definir, según mi punto de vista, lo que es la energía.
Todos desprendemos o percibimos una cierta energía, o vibra, o como se le quiera llamar, en determinados momentos, que puede ser de amor, ilusión, simpatía, rechazo, envidia, tirria, mal rollo, toxicidad, indiferencia, fracaso… etc. y eso lo percibimos todos sin necesidad de ser videntes ni saber leer el tarot, es algo instintivo. De ahí que hay personas que desde el primer momento nos fascinan y otras nos caen gordas sin apenas conocerlas… no tiene explicación, es el instinto, es la energía que en ese momento percibimos de una persona o situación, y esa es la energía que, desde mi punto de vista refleja el Tarot cuando preguntamos acerca de ello.
Si preguntamos al TAROT sobre la energía general de una persona o situación, nos dará una visión general de como está el panorama o lo que se está cocinando. Es algo orientativo y que puede servir de guía para la interpretación, pero no es la respuesta definitiva.
Esta energía no tiene nada que ver con las energías esas en general que tanto se mencionan y nadie define, y mucho menos con la libertad. Una cosa es esa energía que una persona pone o proyecta en una situación, y otra muy distinta los actos o decisiones que finalmente tome, y en función de esas decisiones, se hace el camino.
Por poner un ejemplo, tengo una energía pésima con estudiar medicina porque a mi realmente no me gusta la medicina, pero me siento obligado porque mi padre, mi abuelo y mi bisabuelo eran médicos y es lo que tiene más salida profesional para mi. Luego, tu futuro profesional no depende de la energía que pones en ello, que en principio, es mala, sino de la decisión que finalmente tomas.
Otro ejemplo, puede ser la persona que proyecta una energía de amor y afinidad, pero luego decide no emprender una relación porque no quiere compromiso. La energía inicial no condiciona el resultado, que finalmente está determinado por la decisiones conscientes de la persona.
No se si me estoy explicando…. para aclarar lo que es eso de las energías, o por lo menos así lo veo yo.
Volvamos ahora a carta de la Torre, que realmente se denominaba, en los mazos anteriores al ocultismo del S. XVIII, La Casa de Dios, y su significado original y puro es la Justicia Divina, se la compara con la Torre de Babel, esa alegoría bíblica de Nimrod, el rey babilónico que fue castigado por Dios por su rebeldía, su orgullo y su soberbia, destruyendo la torre que había mandado construir y condenando a los hombres a hablar distintas lenguas para que no pudieran entenderse.
La justicia divina es algo que podemos contemplar como algo totalmente predestinado, incluso en tarot Rider aún se conserva ese aire de que es algo que viene … por destino… como algo implacable e inevitable… ese rayo, que viene desde el cielo, o sea, desde un plano superior, y que viene a destruir una fortaleza y a despeñar hacia vacío a sus amos, que estaban en su atalaya, dándoles así una hostia de realidad y haciéndoles reconsiderar sus errores.
Y, esta justicia divina, en la que creo profundamente, esa torre, de que viene… ¿de un destino previamente escrito… o porque nosotros hemos decidido construir algo que no puede sostenerse…?
La secuencia del diablo, que es la corrupción y la falta de libertad, la torre, que es la purga, y la estrella, la recuperación de valores, no es casual.
No hay destino, el futuro nos lo labramos nosotros, pagamos las consecuencias de nuestros actos, y aprendemos de la experiencia para crecer, o al menos, ser un poquito mejores, si es que se puede. Eso es la vida.
saludos
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