Hola!
Es verdad lo que dices. El tacto es algo que no todos lo tenemos, pero si nos vamos a poner a dar lecturas y más a gente que no conocemos, pues es algo que tendríamos que desarrollar.
Yo no suelo tener mucho tacto porque digo las cosas cómo son.
Lo que sí es MUY cierto es que aunque veas algo poco positivo, también hay una responsabilidad en decirlo y no hacerle creer al consultante que no pasa nada.
La diferencia está en cómo dices las cosas.
Como ejemplo pongo. Supongamos que estás trabajando y la verdad no estás teniendo un buen desempeño o te equivocaste en algo. No sería bueno para ti que nadie te lo dijera porque no podrías mejorar o asumirías que no está mal lo que haces.
Tu jefe tiene la responsabilidad de decírtelo.
Pero si llega y te dice: lo haces mal y con una actitud hasta grosera... pues te sentirás un inepto y te bajará todos los ánimos.
En cambio si te lo dice de una forma en que notes tus fallas y diciendo lo que puedes mejorar, pues aunque te sientas mal tal vez no te decaiga el ánimo.
Es verdad lo que dices. El tacto es algo que no todos lo tenemos, pero si nos vamos a poner a dar lecturas y más a gente que no conocemos, pues es algo que tendríamos que desarrollar.
Yo no suelo tener mucho tacto porque digo las cosas cómo son.
Lo que sí es MUY cierto es que aunque veas algo poco positivo, también hay una responsabilidad en decirlo y no hacerle creer al consultante que no pasa nada.
La diferencia está en cómo dices las cosas.
Como ejemplo pongo. Supongamos que estás trabajando y la verdad no estás teniendo un buen desempeño o te equivocaste en algo. No sería bueno para ti que nadie te lo dijera porque no podrías mejorar o asumirías que no está mal lo que haces.
Tu jefe tiene la responsabilidad de decírtelo.
Pero si llega y te dice: lo haces mal y con una actitud hasta grosera... pues te sentirás un inepto y te bajará todos los ánimos.
En cambio si te lo dice de una forma en que notes tus fallas y diciendo lo que puedes mejorar, pues aunque te sientas mal tal vez no te decaiga el ánimo.