Yo, como cada día 11 y 22, he encendido una vela de miel para que se consuma durante el día. Es un ritual que aprendí aquí (hay varios posts): no se pide nada en particular, es como un abrecaminos general, con la vela de miel (o una vela blanca untada con miel) para endulzar.
De todas formas, como en todos los rituales, lo más importante es la fe, y hacerlo cuando nos sentimos relajados (esto último puede ser lo más difícil, je, je).