Nube escribió:
Me está resultando muy interesante leer todas vuestras opiniones. Gracias, @"Laura5", por proponer el tema.
Yo opino solo como consultante, ya que no hago consultas ni soy capaz de interpretar asuntos tan delicados cuando me hago tiradas a mí misma. Personalmente, desde hace un tiempo pido consultas generales y me gusta que me digan todo lo que ven, incluida, sí, la salud y los asuntos familiares. Estoy en un momento de mi vida en el que prefiero saberlo. Además, el tarotista me da confianza si, al preguntar por un tema concreto, me advierte de otras cosas que ve en la lectura y que le parece que son importantes y me las tiene que decir. A veces, y esto lo he comprobado yo misma, las cartas no se limitan a contestar lo que preguntamos, sino que nos hablan de otras cosas, nos dan mucha información, y me parece que un buen tarotista tiene que verlo.
Creo que aquí entra la experiencia y la perspicacia del tarotista / vidente para valorar si el consultante debe saber las cosas o no. El tarotista también tiene que hacer un poco de psicólogo y saber decir las cosas. No es lo mismo dar una mala noticia y colgar el teléfono que intentar darle una orientación constructiva que sirva de ayuda. A mí más de una vez me han dicho que no se ven cambios en mi situación, pero me han animado a moverme, y al hacerlo, en lugar de desanimarme, me han hecho espabilar y mejorar algunas cosas. Y que me adviertan de temas de salud de familiares me ayuda a estar prevenida y a mentalizarme, porque sé que entonces me va a tocar tirar del carro. Me parece que las predicciones no deben servir simplemente para saciar nuestra curiosidad; realmente pueden ayudarnos a encauzar nuestra vida si sabemos entenderlas.
Estoy tan de acuerdo sobre todo en dos puntos, el primero de ellos que el tarotista valore qué debe saber la persona que consulta entre otras cosas teniendo en cuenta la situación y a la persona, yo he avisado de muertes a unas personas y a otras no he podido decirles que su pareja se rompería, ¿por qué? Porque, por ejemplo, y pensando en dos casos concretos reales, en el primer caso la persona tenía que hacerse a la idea de que el momento llegaba tras una larga, larguísima enfermedad y padecimiento, e intenté hacerle entender que la persona sufría ya demasiado y se consumía en vida, que necesitaba descansar, es más, cuando murió las cartas le dijeron a su hija, que era a quien yo le leía las cartas, que estaba en paz, que habían venido a recogerla, nunca olvidaré una carta de aquella tirada, que fue una tirada maravillosa, luego pondré la carta en cuestión, ¿de qué persona estoy hablando? De mi abuela, la madre de mi madre, le tuve que avisar a mi madre de la muerte de su madre, y explicarle muchas cosas acerca de la situación porque murió en unas circunstancias, vamos a decir, especiales.
Segundo caso, le leo las cartas a una novia de mi hermano y veo la ruptura de la pareja, bueno, pues no fui capaz de decírselo porque conocía a la persona y era alguien que ante cualquier mínima situación se ponía a llorar y se venía abajo, y pensé que no conseguiría nada haciendo que ella se obsesionara hasta que llegara el día, nada bueno podía salir de aquello. Seguro que luego pensó que era una mierda de tarotista, y yo tuve muchos problemas conmigo misma por aquella decisión, pero hoy después de muchos años pienso que fue lo mejor, y si no lo fue yo lo hice con la mejor intención.
En lo segundo que estoy totalmente de acuerdo es que el tarot debería servir para algo más que para saciar nuestra curiosidad, pero esto como todo es una elección personal, tanto del que pregunta como del que responde.