Hay que recordar que todos los medicamentos controlados contienen una nota en donde se indican sus efectos adversos. Nadie se está tomando las cosas sin saber y si se hace es por ignorancia de las propias personas. Apelar al hecho de que los medicamentos tienen contraindicaciones para, de alguna forma, ponerlos a la misma altura que las terapias alternativas sería un enorme error. La gran diferencia entre unos y otros, es que los tratamientos que pasan los controles (analizados desde una base científica) dan más garantías que cualquier otra cosa que no tenga ese control. Luego, algo que da garantías, aunque no sea la solución definitiva, está por encima de algo que no las da y que no tiene regulación alguna. La pregunta esencial en estos casos es ¿Prefieres seguir un tratamiento que nadie ha garantizado de forma práctica y que ni siquiera sabes cómo funciona o prefieres un tratamiento que ha sido estudiado, que en gran medida funciona pero que tiene contraindicaciones?
La lógica de una persona medianamente inteligente debería ser en estos casos la siguiente: prefiero algo que conozco y sé que funciona (aunque sé que tiene contraindicaciones) a algo que ni siquiera conozco y que por tanto ni siquiera sé si funciona o tiene riesgos. Elegir la segunda opción sería un atentado contra la propia salud ya que es la vía menos responsable. Luego, si esa vía que no se conoce te parece que puede funcionar, colabora y promueve su estudio, para beneficio de todos. Permite que el análisis y la ciencia se involucre, porque serán ellos quienes podrán elevar esa vía por ahora alternativa a una solución real y colectiva.
El problema viene luego, cuando los defensores de las terapias alternativas se resisten al análisis. Se cierran como ostras y sectarizan lo que ellos creen es una solución a la salud. Entonces ellos, paradójicamente, se comportan como aquellos a quienes acusan de conspiración y mafia. Tanto monta, monta tanto. Los defensores de un lado y otro son igual de cuadrados de mente, cuando lo que debería suceder es que ambas partes deberían ablandar sus posiciones. La ciencia estar abierta a analizar terapias alternativas para validarlas y los defensores de terapias alternativas deberían ser más abiertos para admitir el análisis racional y científico.
Finalmente sigo pensando que el Reiki funciona, pero alguien debería ponerle una etiqueta o nota informativa en donde indique para qué no sirve. Así, la personas sabrían a qué atenerse. Porque al igual que un medicamento, hay cosas para las que no sirve.
Editado por Aquariantarot 24-12-2018, 13:28
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